sábado, 30 de julio de 2011

La sexualidad plena... un derecho humano

La irrupción del tema sexual como un objeto de estudio a partir de principios del siglo XX, liberándolo de los prejuicios “morales” y de la visión puramente “fisiológica”, ha permitido ver las propiedades benéficas en la salud humana y en el estado de ánimo general de las personas.

Puede decirse ya, con convicción, que la actividad sexual plena mejora la autoestima y revitaliza a los hombres y mujeres en general.


Un complejo sistema biológico se activa durante las prácticas sexuales y, aunque aún en estudio, la bioquímica del sexo puede ir demostrando los beneficios que aportan a los individuos y, por transición, a la sociedad toda, una vida sexual plena.

Reproducimos algunas descripciones técnicas que explicarían ciertas circunstancias:

En el proceso previo a la relación sexual, durante los juegos de deseo y seducción, se segregan estrógenos por parte de la mujer y testosterona por el hombre. Las primeras hormonas sexuales conservan la atracción femenina, el cabello, la piel y reducen el apetito. La segunda hormona activa la libido, la fuerza muscular, la erección, la producción de semen y disminuye la grasa abdominal. Todas ellas poseen reconocidas propiedades antidepresivas y disminuyen tanto la irritabilidad como la angustia.
Otra sustancia que entra en escena antes del estallido del clímax es el óxido nítrico,  sustancia vasodilatadora que permite la erección en el hombre y la lubricación en la mujer, mejorando por tanto la circulación en general.
Durante el orgasmo, la sensación más placentera que puede experimentar el ser humano, se produce un verdadero tsunami biopsicológico con una impresionante descarga de hormonas, enzimas y fluidos. La oxitocina controla el placer sexual, las endorfinas poseen propiedades sedantes y analgésicas, y la prolactina genera la sensación de saciedad sexual temporal.
Después del orgasmo, los neurotransmisores dopamina, serotonina y noradrenalina decretan devuelven al cuerpo a una situación de calma y equilibrio, de ahí que el sexo posee una función reguladora del sueño.
(fuente: www.sxc.hu)


Quienes logran una actividad sexual plena pueden, además de mejorar su estado de ánimo general, tener una mayor y mejor calida de vida general.

Una sociedad con individuos satisfechos, con expectativas y proyectos, puede restar violencia a las relaciones entre sus miembros. Más allá de otros factores sociales y económicos que hacen a la armonía social, restar frustraciones, resentimientos, prejuicios y odios contenidos, aportan una cuota importante.

Ver a la sexualidad como parte esencial de los derechos de los individuos, el respeto a la diversidad de opciones sexuales son características de una sociedad a la que hay que aspirar.

Un factor importante, también, es la información sobre estos temas. Las personas que tienen acceso a la información abierta y libre de prejuicios en temas de sexualidad pueden desarrollar su vida cotidiana alejándose de riesgos para su salud y para la salud general.

Una vida sexual plena es ya un derecho y una necesidad para todos.







martes, 17 de mayo de 2011

Sexualidad normal y "anormal"






Nota extraída de la revista "Luz" de Julio de 1966. Preferimos publicar un "facsímil" del ejemplar original para compartir el "gusto a desván" que tiene y que nos asombre su vigencia...


martes, 25 de enero de 2011

La excitación, la llamada del paraíso…



En términos sexuales, el estado de excitación es la puerta que se abre a los paraísos del placer.

Si bien los componentes físicos de ese estado son esenciales, sin la estimulación del cerebro, sin la “motivación no-física”, la excitación no llegará o se diluirá fácilmente.

En el curso de la relación sexual pueden diferenciarse tres fases o etapas (como toda clasificación es relativa y artificial, “descripta” por los estudiosos): excitación, meseta, orgasmo y resolución. Con una estimulación efectiva se produce una dilatación de los vasos sanguíneos.

La excitación en la mujer: se caracterizará por la aparición de lu­bricación vaginal, trasudado de las paredes internas vaginales, con expansión de las mismas, elevación so­bre su eje del cuello y aber­tura vaginal. Los vasos sanguíneos de la pelvis, la vulva y el clítoris se dilatan, haciendo que esas zonas aumenten de tamaño, aunque no en todas las mujeres se presenta esta erección clitorídea. El glande del clítoris puede doblar su diámetro y su longitud. Los pezones entrarán a su vez en erección, con incremen­to del tamaño mamario. Una mujer normalmente puede necesitar casi media hora de contacto físico y estimulación para alcanzar la excitación plena. La cantidad de fluido vaginal no es un indicador exacto del estado de excitación de la mujer, ya que los fluidos naturales tienden a secarse con rapidez.

La excitación en el hombre:  se caracteriza habitualmente por la erección peneana, que es el resultado del acumulo de sangre en los cuerpos caver­nosos y esponjosos. Los nervios parasimpáticos del pene, con el mensaje de la medula espinal durante la fase de excitación, provocan la distensión de las cavernas esponjosas de los cuerpos cavernosos del pene que comprimen las pequeñas venas eferentes y atrapan la sangre de las arterias del pene. Una vez los espacios vasculares se llenan de sangre, el pene aumenta de tamaño y se vuelve rígido. A medida que la excitación aumenta, el incremento del flujo sanguíneo produce el engrosamiento y oscurecimiento de la piel del escroto y los testículos aumentan su dureza. El estado de erección puede variar con la edad. El hombre joven puede experimentar erecciones más duras y frecuentes. El hombre de más edad sigue teniendo erección, pero el proceso puede llevar más tiempo y el pene puede no estar tan duro. Se debe advertir que se pueden apreciar estados de excitación física o psicológica sin la presencia de una erección firme, sobre todo cuando es evidente la fati­ga, estrés o ansiedad. El saco escrotal se alisa y los testículos aumentan ligeramente de tamaño.

Atención: Ni en los hombres ni en las mujeres los cambios fisiológicos de la fase de excitación son constantes y ascendentes. Las distracciones suelen disminuir la tensión sexual y el nivel de excitación.
Por eso es importante, además de la atracción y “compatibilidad” de los protagonistas, un estado de tranquilidad, de estar “fuera” de las presiones de la vida cotidiana, ingresar al paraíso y disfrutar de sus frutos sin limitaciones.