En términos sexuales, el estado de excitación es la puerta que se abre a los paraísos del placer.
Si bien los componentes físicos de ese estado son esenciales, sin la estimulación del cerebro, sin la “motivación no-física”, la excitación no llegará o se diluirá fácilmente.
En el curso de la relación sexual pueden diferenciarse tres fases o etapas (como toda clasificación es relativa y artificial, “descripta” por los estudiosos): excitación, meseta, orgasmo y resolución. Con una estimulación efectiva se produce una dilatación de los vasos sanguíneos.
La excitación en la mujer: se caracterizará por la aparición de lubricación vaginal, trasudado de las paredes internas vaginales, con expansión de las mismas, elevación sobre su eje del cuello y abertura vaginal. Los vasos sanguíneos de la pelvis, la vulva y el clítoris se dilatan, haciendo que esas zonas aumenten de tamaño, aunque no en todas las mujeres se presenta esta erección clitorídea. El glande del clítoris puede doblar su diámetro y su longitud. Los pezones entrarán a su vez en erección, con incremento del tamaño mamario. Una mujer normalmente puede necesitar casi media hora de contacto físico y estimulación para alcanzar la excitación plena. La cantidad de fluido vaginal no es un indicador exacto del estado de excitación de la mujer, ya que los fluidos naturales tienden a secarse con rapidez.
La excitación en el hombre: se caracteriza habitualmente por la erección peneana, que es el resultado del acumulo de sangre en los cuerpos cavernosos y esponjosos. Los nervios parasimpáticos del pene, con el mensaje de la medula espinal durante la fase de excitación, provocan la distensión de las cavernas esponjosas de los cuerpos cavernosos del pene que comprimen las pequeñas venas eferentes y atrapan la sangre de las arterias del pene. Una vez los espacios vasculares se llenan de sangre, el pene aumenta de tamaño y se vuelve rígido. A medida que la excitación aumenta, el incremento del flujo sanguíneo produce el engrosamiento y oscurecimiento de la piel del escroto y los testículos aumentan su dureza. El estado de erección puede variar con la edad. El hombre joven puede experimentar erecciones más duras y frecuentes. El hombre de más edad sigue teniendo erección, pero el proceso puede llevar más tiempo y el pene puede no estar tan duro. Se debe advertir que se pueden apreciar estados de excitación física o psicológica sin la presencia de una erección firme, sobre todo cuando es evidente la fatiga, estrés o ansiedad. El saco escrotal se alisa y los testículos aumentan ligeramente de tamaño.
Atención: Ni en los hombres ni en las mujeres los cambios fisiológicos de la fase de excitación son constantes y ascendentes. Las distracciones suelen disminuir la tensión sexual y el nivel de excitación.
Por eso es importante, además de la atracción y “compatibilidad” de los protagonistas, un estado de tranquilidad, de estar “fuera” de las presiones de la vida cotidiana, ingresar al paraíso y disfrutar de sus frutos sin limitaciones.

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